Momento inesperado y la perfección fue creada bajo nuestras manos,
Te vi sonreír cuando rocé tu mejilla,
Recogí tu suspiro más encantador con mis labios y saboreé tus nervios con la lengua en fuego.
El amor se convirtió en algo más que un tema de conversación,
Pude respirar tu aliento más de mil veces
Y en ningún momento fue suficiente tenerte tan cerca.
Te tenía entre mis brazos, adherida a mi cuerpo y latente en mi pecho desnudo,
Y realmente nunca te tuve de esta manera ni en mis sueños más reales.
Nunca sentí que la felicidad fuera efímera mientras te encontraras caminando a mi lado,
Nunca creí que la oscuridad podría mostrar la belleza de tu alma,
Nunca pedí a Dios tal bendición.
Podía verte aún al cerrar los ojos
Bajo las estrellas pintadas precisamente en nuestro cielo personal.
Se trataba del paraíso en todo su esplendor de noche.
Perdí la noción del tiempo, del espacio y de la gravedad,
Yo sentí que volaba sin droga alguna,
Que el tiempo por fin decidió estar de nuestro lado,
Que las horas se fundieron tras cerrar la puerta
Y que el espacio era completamente nuestro en toda su extensión.
Te quise en cada respiración y en cada palpitar,
Con cada sentimiento hecho polvo al sentir tu aliento sobre mi cuello,
Con cada músculo de mi cuerpo hasta llegar a la médula espinal.
Te quise tanto que me sentí completa.
El poder, otorgado al nacer, de crear momentos inolvidables
Nunca fue tan real ni tan palpable como el que vivíamos.
Recordaría exactamente cómo llegamos a despojarnos de todo excepto nuestra piel,
De la manera cómo íbamos perdiendo la razón y la dejamos en la mesa de noche,
De cómo el suelo llegó a ser un buen lugar para amortiguar nuestra locura.
Momento inesperado y la perfección fue creada bajo nuestras manos,
Te vi besar mi esencia cuando abracé la tuya,
Nuestras manos se sujetaron como si nunca quisieran separarse y yo les creí.
Encarcelaste mi cuerpo con el tuyo y el secreto de todo lo que fue quedo encerrado también.
La luz blanquecina del poste más cercano traspasó con miedo la ventana de la habitación,
No pidió permiso para entrar y se lo agradecí infinitamente.
Iluminó tu rostro y olvidé respirar,
Guardé aquel recuerdo celosamente en la memoria de mi corazón.
Te contemplé por más de un minuto como si mis ojos temieran olvidarte,
Algo completamente irracional.
Tu cabello ondeado y rebelde, tus labios entreabiertos jadeando por efecto de la excitación, tu mirada fija en mí me hacía preguntar qué veías, tus mejillas rosáceas tan deliciosas.

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