sábado, 7 de abril de 2012

Lo entiendo

Me tomará tiempo, eso ya lo había entendido. 
Me había quedado claro que los girasoles no florecen en invierno y que tus besos pertenecían a otro dueño.
Había entendido hace ya varias semanas que tu cuerpo era un templo de otra religión y que a veces el café por las mañanas es mejor descafeinado. 
Entendí que las lágrimas de desamor tienen un sabor amargo y melancólico, que en la oscuridad uno puede hallar luz y que en mi delirio siempre estuviste presente. 
Irónicamente, mi cama tiene guardado un lugar para ti. Tu silueta aún se encuentra grabada en mis sábanas y tu mirada, después de varios meses, aún traspasa mis párpados cerrados.
Todo es un simple sueño.
Déjame creer que esto nunca pasó. 

Quiero creer que las noches cuentan con más de tres estrellas y que mi ventana nunca te vio partir. 
Creer, por ejemplo, que mi habitación capturó tu perfume la última vez que estuviste aquí y que si deseo recordarte, puedo recurrir a su memoria táctil.
Ya había quedado claro que no estaría bien para mañana, que al despertar no te encontraría al otro lado de la cama y que las canciones ya habían perdido todo rasgo de felicidad. 

Me tomará tiempo olvidarte, eso ya lo había entendido.



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