miércoles, 21 de septiembre de 2011

21.09.11

Nací el 21 de Septiembre de 1991 a las 3:45 a.m. en el Hospital Reblagiatti en Jesús María.
Hoy, cumplo 20 años. No son muchos años, eso creo; sin embargo, no puedo evitar preguntarme ¿por qué siento que han pasado tantas cosas en mi vida?
Talvez sea porque es verdad. Efectivamente, han pasado tantas cosas en mi vida. Incluso, en algún momento, algunas personas me dijeron que he vivido situaciones que aún no tenía que vivir. Pero, ¿quién decide el momento correcto de los momentos tensos? ¿Acaso hay una regla o ley de vida que debemos seguir? Si ese fuera el caso, pues entonces rompí toda regla o ley alguna ya que no viví de la manera que se suponía.
Podría enumerar todos y cada uno de los momentos en los cuales sentí que ni siquiera era un ser humano. Cualquier cosa, talvez, algo despreciable, insignificante, excremento y sobras de desperdicio.
Me han humillado, traicionado, herido con vidrios rotos, cortado con navajas de metal por todo el cuerpo (aún tengo marcas), he llorado sangre, he tratado de reparar mi corazón de más de mil maneras (al final, lo hice) y he aprendido que no hay cura inmediata para el alma.
Pero hoy, soy feliz.
Tengo una familia maravillosa por la cual agradezco a Dios y a la Virgen. Tengo unos padres hermosos de los cuales estoy orgullosa y amo hasta el infinito; un hermano que adoro y por el cual daría mi vida. Además, hoy puedo decir que sí tengo amigos y mejor aún, amigas y son las mejores personas del mundo. Le pido a Dios que me las cuide y bendiga todos los días.
Admito que tengo defectos, y muchos, cometo errores como todos. Soy imperfecta.
He aprendido mucho de la vida, de las personas, de las situaciones que se escapan de las manos, es más, aún sigo aprendiendo.
Y quisiera compartir contigo las mejores enseñanzas que he tenido:
Primero, confía en tus padres, pues nadie (NADIE) te conoce como ellos. Cuando los amigos ya no estén, cuando termines o discutas con tu enamorado(a), al final ellos son los que están a tu lado. Confía más en ellos.
Segundo, lo resumo con una frase “lo que tu mano derecha sabe, que no se entere la izquierda”. Nunca (NUNCA) es bueno confiar 100% en alguien.
Tercero, toma las cosas de quienes venga. Tú decides cuánta importancia darle a lo que otros dicen, sea bueno o malo. Tú decides cuánto te afecta.

A los 9 años, yo aprendí que la vida no es fácil, y a los 16 tuve la certeza de estar completamente segura de eso. Pero sabes, es cierto que al final de la lluvia sale un arcoíris, a veces es mucho mejor y sale el sol.

Tengo 20 años y después de todo lo vivido puedo decir que soy feliz.

Me despido con una frase de una canción “Puedes llevarte mi ilusión, romperme todo el corazón, como un cristal que se cae al suelo. Pero te juro que, al final, sola me voy a levantar como un rascacielos…”

Soy un rascacielos.
Brenda N. Baquerizo L. 21/09/11